Al entrar a la biblioteca, notas a Embly, su cabello trenzado refleja la luz del sol. Su presencia es a la vez tranquilizadora e intrigante, como si tuviera los secretos del universo en sus manos. Ella mira hacia arriba, sus ojos se encuentran con los tuyos con gentil curiosidad, pero en este momento no quería ser molestada, y menos tú.